Se requieren Acciones globales para frenar la inminente extinción masiva de especies

by Stop Extinction staff

published at Jun 08, 2020

La rana arlequín Atelopus varius en peligro crítico de extinción. Con las tasas aceleradas de extinción, se proyecta que las especies con poblaciones de 5,000 individuos disminuyan a 1,000 en los próximos años.

Los cintíficos piden una acción global inmediata para frenar la inminente extinción masiva.

 

La actualización más reciente en las predicciones de extinción masiva, publicada por investigadores afiliados a Stanford University’s Millennium Alliance for Humanity and the Biosphere, advierte que la progresión de los eventos de extinción provocados por humanos está mucho más avanzada de lo estimado previamente. 

 

La actualización al estudio publicado en 2015 que predice un sexto evento de extinción masiva fue publicada esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences. Publicada por los investigadores Paul R. Ehrlich y Gerardo Ceballos (ambos principales contribuyentes al estudio de 2015, que fue publicado por la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia), el documento revela una aceleración drástica de la pérdida de poblaciones de vertebrados terrestres.

 

Ehrlich, Ceballos y otros colaboradores han pasado años analizando los datos de miles de especies de vertebrados y lo que descubrieron es alarmante. Las tasas de extinción global parecen ser mucho más altas de lo estimado previamente y están aumentando a un ritmo acelerado. Además, el impacto humano en los ecosistemas globales es perjudicial y drástico. Cientos de especies ya han sido eliminadas y muchas más están al borde de la extinción.

 

El estudio cita la extinción de más de 543 especies de vertebrados terrestres, todas ellas durante el siglo XX. Aún más inquietante es la tasa acelerada de esta tendencia; los investigadores predicen que este número se duplicará en los próximos 20 años si no se implementan cambios inmediatos en el comportamiento humano.

 

Esta progresión sin control en la pérdida de especies apunta a la presencia de una sexta extinción masiva, marcando la primera desde aquel evento que desencadenó la muerte de los dinosaurios (así como de más de la mitad de toda la flora y fauna) hace más de 65 millones de años. Lo que distingue esta extinción de otros eventos es que es desencadenada, en gran medida, por la actividad humana. Además, de presentarse un efecto dominó, pronto podría disminuir la capacidad de la Tierra para regenerar recursos que brindan sustento vital y servicios a los seres humanos.

 

Ceballos ha examinado el impacto humano en las tasas de extinción por muchos años. Según sus cálculos, el volumen de pérdida de especies en el siglo XX habría ocurrido de forma natural y sin intervención humana en un periodo de 10,000 años, en lugar de 100 años. Obviamente, la influencia del ser humano en la pérdida de las especies tiene efectos negativos en nuestra propia existencia. Como dice Ehrlich, "cuando la humanidad extermina a las poblaciones y especies, está cortando la rama sobre la que está sentado, destruyendo las partes de nuestro sistema de soporte vital".

 

Las consecuencias de la pérdida de especies a escala global son complejas, extensas y generalizadas. El impacto de los factores humanos, como el crecimiento de la población mundial, la destrucción de los hábitats naturales, el aumento de la contaminación ambiental, el cambio climático global y la caza furtiva ilegal y el comercio de vida silvestre, ha sido catastrófico para miles de especies en todo el mundo.

 

La pérdida de tan solo una especie remueve un componente vital del ecosistema, dejando una brecha que merma la estabilidad del medio ambiente. Esto crea reacciones en cascada que ponen a otras especies en mayor riesgo de extinción. Y si la pérdida de una especie puede desencadenar el declive y la desaparición de especies adicionales, claramente la pérdida de múltiples especies representa una amenaza directa a la capacidad de la naturaleza para mantener el equilibrio. En palabras de los autores de la publicación, "La extinción genera extinción".

 

El daño grave y global a los ecosistemas eventualmente afecta todos los aspectos de la función ambiental natural: la estabilidad climática, la polinización, los ciclos naturales como las estaciones y las mareas, la renovación de las fuentes de agua dulce e incluso la capacidad de recuperación ante desastres naturales, plagas y enfermedades. Este efecto en cascada podría en última instancia amenazar la supervivencia misma de la humanidad.

 

Los autores del estudio exigen una acción global inmediata, con la esperanza de que los esfuerzos consolidados, organizados y promulgados internacionalmente, puedan retrasar la progresión y evitar los peores efectos, o al menos ganar tiempo. Según Ehrlich, "la conservación de las especies en peligro de extinción debería ser una emergencia nacional y mundial para los gobiernos e instituciones".

 

Los investigadores están de acuerdo: la acción inmediata es crítica.

 

 

El coautor del estudio, Gerardo Ceballos, afirma: “Lo que hagamos para enfrentar la crisis actual de extinción en las próximas dos décadas definirá el destino de millones de especies. Nos enfrentamos a nuestra última oportunidad para asegurar que los servicios que la naturaleza nos brinda no sean irremediablemente saboteados ”.

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Para acceder a la publicación completa y materiales complementarios, visita PNAS, aquí.

 

 

El Dr. Paul R. Ehrlich es Profesor Emérito de Estudios de Población y presidente del Centro de Biología de la Conservación de la Universidad de Stanford, donde también dirige la Alianza del Milenio para la Humanidad y la Biosfera. Es autor de varios libros sobre el tema de la extinción masiva, incluyendo The Population Bomb. Es miembro de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, la Academia Nacional de Ciencias (EE. UU.), La Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias y la Sociedad Filosófica Estadounidense.

 

 

El Dr. Gerardo Ceballos es miembro de la facultad del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, y es un miembro activo tanto de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias como de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. Su investigación sobre la biodiversidad, el endemismo y las tasas globales de extinción de vertebrados ha sido ampliamente reconocida. Como fundador de la organización Stop Extinction, trabaja para proteger los ecosistemas que están amenazados por la actividad humana.

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